Para la familia y equipo de Recaredo, la certificación Bureau Veritas responde a un compromiso con la transparencia y la honestidad. Desde el viñedo hasta la bodega y la larga crianza en las cavas, la auditoría verifica de forma independiente aquellos criterios que definen nuestra manera de elaborar los vinos.
«Decir lo que hacemos y hacer lo que decimos”
La premisa es sencilla pero exigente: «decir lo que hacemos y hacer lo que decimos». Bajo este lema, Recaredo se convirtió en 2003 en la primera bodega en someterse voluntariamente al escrutinio del organismo independiente Bureau Veritas (certificación que avala desde el cuidado de la tierra hasta el embotellado final).
Este paso adelante es el fruto de más de 100 años de progreso y de entrega, una trayectoria que los expertos del sector han denominado la Revolución Silenciosa de Recaredo. Al auditar externamente cada eslabón nuestros procesos, reafirmamos nuestro compromiso, demostrando que el valor de nuestros Corpinnats es consecuencia directa de un esfuerzo medible y riguroso.
El origen garantizado: 100% viñedos propios y variedades autóctonas

La trazabilidad y la identidad de un vino comienzan en la propia cepa. Recaredo asegura el control absoluto de su materia prima mediante tres pilares fundamentales:
Cultivo en el territorio Corpinnat: La conexión absoluta con el origen
Para garantizar vinos espumosos profundamente conectados con el territorio, Recaredo cultiva únicamente parcelas de propiedad familiar. De esta manera, se obtienen frutos de altísima calidad y cada botella refleja de manera fiel las características geológicas y climáticas del corazón del Penedès.
El valor de las variedades históricas del Penedès
La diferenciación nace del patrimonio vitícola local. Desde la vendimia de 2014, los vinos espumosos de la propiedad se elaboran al 100 % con variedades históricas del Penedès, como xarel·lo, macabeo, parellada, garnatxa negra y monastrell. Es una apuesta firme por la expresión identitaria de un territorio singular.
Viticultura ecológica y biodinámica de secano: El respeto por la biodiversidad
La preservación y la admiración de Recaredo por la naturaleza y su biodiversidad sigue un estricto orden cronológico certificado:
- 2004: Primeros pasos en agricultura ecológica.
- 2006: Obtención de la certificación de agricultura ecológica por el CCPAE e inicio de las prácticas de agricultura biodinámica.
- 2010: Concesión de la certificación Demeter, convirtiéndose en la primera bodega del Penedès en lograr este reconocimiento biodinámico.
Toda la vendimia se realiza de forma 100% manual, asegurando una selección meticulosa de la uva.
El rigor en la elaboración: Vinificación y levaduras propias de nuestras viñas
Acompañar la expresión de la uva durante todo el proceso permite preservar aquello que la hace singular, respetando su origen y su carácter natural.
100% Vinificación en la propiedad: Control total desde la uva hasta la botella
Todo el proceso de vinificación, elaboración y crianza ocurre dentro de las instalaciones de la bodega Recaredo. Este circuito cerrado garantiza que el rigor en el origen de la uva se mantenga intacto y bajo la supervisión directa de la familia y su equipo técnico.
Innovación en fermentación: El uso de levaduras aisladas y mosto de nuestro viñedo
Recaredo ha eliminado los elementos ajenos al viñedo en los procesos fermentativos:
- Levaduras 100% propias: Desde la añada 2020, la totalidad de los Corpinnats realizan tanto la primera como la segunda fermentación con levaduras propias aisladas de nuestros viñedos, tras un proyecto de investigación de 20 años en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid.
- Segunda fermentación con mosto: Desde la vendimia de 2017, todas las botellas que elaboramos inician la segunda fermentación en botella con mosto concentrado rectificado ecológico, en lugar de la sacarosa refinada del azúcar de caña ecológico. En algunos casos como Recaredo Subtil, Reserva Particular de Recaredo o Turó d’en Mota de Recaredo, esta segunda fermentación se provoca directamente con el mosto de su propio viñedo.
La maestría del tiempo: Crianza mínima de 30 meses con tapón de corcho
El tiempo es el escultor de la burbuja y el carácter de los Corpinnats de Recaredo.

El corcho natural: Sostenibilidad y calidad en las largas crianzas
Fieles a la tradición más cualitativa, el 100% de las crianzas se realizan con tapón de corcho natural. Este material, además de ser sostenible y reciclable, posee una elasticidad y porosidad idóneas para regular la microoxigenación del vino durante su largo tiempo de reposo, preservando su frescura frente a los cierres de chapa industriales.
De los dos años y medio a las enotecas de más de 25 años
El estándar de exigencia de la bodega fija una crianza mínima de 30 meses (dos años y medio) en la oscuridad de las cavas. No obstante, la paciencia en Recaredo va más allá: las botellas de las enotecas más especiales y exclusivas de la familia llegan a superar los 25 años de crianza sobre lías antes de salir al mercado.
El factor humano: Aclarado manual en pupitre y degüelle a mano sin congelar
En la fase final de la elaboración, el conocimiento del artesano acompaña un proceso en el que cada detalle requiere precisión y sensibilidad.

El oficio del maestro degollador: Un ritual manual a temperatura natural de las cavas
El 100% de las botellas se aclaran manualmente en pupitres, donde los artesanos realizan un suave y preciso movimiento diario para desplazar las lías hacia el cuello de la botella.
Posteriormente, el maestro degollador expulsa estas lías de la segunda fermentación a mano, uno a uno, aprovechando la temperatura fresca y natural de las cavas.
Precisión en cada botella: Por qué no congelamos el cuello para expulsar las lías
A diferencia del método industrial generalizado, en Recaredo no congelamos el cuello de la botella. El degüelle a temperatura natural evita choques térmicos agresivos, garantizando la preservación de la forma más pura del vino. Además, este formato manual permite al experto examinar visual y olfativamente cada botella para garantizar la calidad de cada Corpinnat.
Bureau Veritas: ¿Por qué una auditoría externa marca la diferencia para el consumidor?

Cuando una marca afirma que sus procesos son 100% artesanales, ecológicos o propios, el consumidor puede elegir creerlo o dudar. La presencia de la certificación Bureau Veritas elimina la duda.
Que un organismo de prestigio internacional audite de forma externa e independiente cada uno de estos compromisos y es la mayor garantía de autenticidad del mercado. Para el consumidor, este sello es la certeza de que dentro de cada botella hay, exactamente, lo que la familia Recaredo promete: territorio, honestidad y artesanía pura.
Preguntas Frecuentes sobre el compromiso y certificación de Recaredo
Recaredo trabaja con este organismo de auditoría independiente desde el año 2003, siendo pioneros en el sector en certificar de forma integral todos sus procesos de viticultura y elaboración.
Significa que no se compran levaduras comerciales de laboratorio. Tras dos décadas de investigación junto a la Universidad Politécnica de Madrid, se seleccionaron y aislaron las levaduras presentes de forma natural en los viñedos de Recaredo, logrando que el 100% de la fermentación (primera y segunda en botella) sea un reflejo biológico exacto de su propia tierra
Porque respeta la integridad del vino de larga crianza. Al no congelar el cuello de la botella, se evita un cambio brusco de temperatura que podría alterar las propiedades organolépticas del espumoso, manteniendo intactos los matices conseguidos tras años de rima.
Bureau Veritas audita los registros vitícolas de la propiedad, certificando que los kilogramos de uva que entran en la bodega proceden única y exclusivamente de las hectáreas de viñedo familiar registradas, garantizando un control total de la trazabilidad.
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