En Recaredo trabajamos para que el mundo del vino sea una experiencia compartida, abierta y sensible para todas las personas.
La reciente visita de un grupo de la ONCE reafirma nuestro compromiso con un enoturismo más inclusivo y accesible, vivido con todos los sentidos.
El sábado 18 de octubre, Recaredo recibió a 27 personas de la ONCE que participaron en la visita Origen, nuestra experiencia enoturística que recorre las cavas y la bodega para descubrir el proceso de elaboración de los vinos espumosos Corpinnat de larga crianza.
El objetivo era ofrecer una experiencia plena, participativa y adaptada a las necesidades de todos los asistentes. Para hacerlo posible, se incorporaron elementos táctiles y descripciones más detalladas que permitieron a las personas con discapacidad visual disfrutar plenamente de la visita, manteniendo siempre el carácter y el ritmo habituales de nuestras actividades.


El recorrido incluyó las cavas subterráneas, la bodega y la sala de prensas, con espacios para interactuar con diferentes materiales, como los distintos tipos de suelos de nuestro territorio. Los participantes pudieron conocer de cerca las distintas fases del proceso —desde la viña hasta el degüelle— y percibir con todos los sentidos la personalidad de nuestro entorno y de nuestro trabajo artesanal.
La visita finalizó con una cata guiada siguiendo el formato habitual, pero con pequeños ajustes en la disposición de las copas y el apoyo de nuestro equipo, para garantizar una experiencia cómoda, segura y enriquecedora para todos.
La actitud participativa de los visitantes y el intercambio de percepciones y sensaciones convirtieron la jornada en una vivencia especialmente significativa.


En palabras del representante del grupo:
“Queremos destacar la extraordinaria labor que están llevando a cabo para hacer la visita plenamente accesible. La accesibilidad es un pilar fundamental para nosotros y, gracias a las adaptaciones y los detalles incorporados, se pudieron potenciar el resto de los sentidos —olfato, tacto, gusto y oído. Esta apuesta por la inclusión y la accesibilidad hizo que la actividad fuera mucho más que una simple visita: fue una oportunidad única para conectar con el entorno, aprender y disfrutar de una manera plena y enriquecedora.”
En Recaredo trabajamos para que todas nuestras visitas sean inclusivas, accesibles y sensibles, con la voluntad de que cualquier persona pueda vivir la esencia de nuestro proyecto y descubrir el vino como una experiencia compartida.
La colaboración con la ONCE representa un paso más en esta forma de entender y compartir nuestro territorio: abierta, respetuosa y fiel a nuestro compromiso con las personas.
Agradecemos la implicación de nuestro equipo de enoturismo y la colaboración de todos los compañeros y compañeras de Recaredo que participaron como voluntarios en la preparación y desarrollo de la jornada.
